17/7/14

Occupy antes de Occupy: Las chicas Woolworth


(*) Este post fue publicado originalmente en noviembre de 2013.  El 17/07/2014 un boletín de la AFLCIO (central sindical de EEUU) rescató la historia de esta huelga...

Hace unas semanas leí un comentario en un blog que decía que las huelgas como las que hay hoy en Wal-Mart en Estados Unidos existían desde 1937. En la búsqueda me encontré con una huelga en febrero de 1937, parte de la oleada de huelgas que se desataron después del triunfo en la General Motors en 1936/37. En las crónicas de la huelga se repetía el “después de ver que con la huelga de brazos caídos las automotrices tuvieron que ceder”, la sola acción de los obreros de la UAW (sindicato automotriz) había disparado una ola de huelgas que imitaban su programa (sindical) y sus métodos. 
Esto, claro, es muy diferente a lo que sucede en Estados Unidos hoy, donde los trabajadores de Wal-Mart y los fastfood[1] afirman que gran parte de su inspiración viene de la juventud de Occupy Wall Street más que de los sindicatos. Es que hoy no debe haber organización más alejada de los trabajadores precarizados que la UAW (ese mismo sindicato que en los años 1930 pateó el tablero). Y, al revés que en 1937, es la acción de esas trabajadoras y trabajadores que no tienen siquiera sindicatos la que dispara otras acciones. Y también, a diferencia del ’37, no se trata ya solamente de una acción sindical, quizás su rasgo distintivo es la denuncia de un sistema profundamente desigual que destrozó las conquistas arrancadas durante 100 años. Un “programa” que interpela de alguna forma a esa minoría de obreros industriales que todavía los ve desde lejos.
De alguna forma vuelve a plantearse un problema similar: organizaciones burocráticas que no sirven para nada, ni siquiera para conservar lo conquistado, mientras empeoran la vida y las condiciones de trabajo de la mayoría de los trabajadores. Están llamados a entrar en la escena los que tienen la fuerza social para cambiarlo todo.


1937: de General Motors a Woolworth

En Estados Unidos después del éxito de la huelga de General Motors del ‘36-’37, el método de la huelga de brazos caídos dentro de lugar de trabajo se extendió por todo el país[2]. La AFL (la central sindical tradicional y burocrática) era reticente a las acciones combativas, acostumbrada a las negociaciones con la patronal. Esto redundaba en fracaso tras fracaso mientras los piquetes de la CIO[3] ganaban huelgas y por eso, trabajadores de muchas ramas acudían a los locales de la CIO para organizarse. Y hay que recordar que era un momento muy difícil, se venía de la peor crisis, millones de personas habían perdido su trabajo, sufrían las consecuencias de la Depresión, pero la clase obrera salió a pelear para recuperar su salario y mejorar sus condiciones laborales. Los obreros automotrices con su sola acción mostraron la fuerza social de la clase que lo produce todo. Su acción sindical, en ese contexto, fue suficiente para encender la chispa.
En la ciudad de Detroit había una cadena de comercios muy parecida a Wal-Mart, en realidad lo más parecido al precursor de Wal-Mart: los almacenes Woolworth. Esta cadena de venta minorista tenía dos rasgos que la distinguían: sus bajos salarios y su política de contratación racista, solo empleaba personas blancas, en su mayoría mujeres jóvenes.
Sin mucha experiencia, las trabajadoras que habían visto el triunfo de la huelga de brazos caídos de General Motors decidieron que había llegado su momento. Aunque el trabajo en Woolworth parecía “liviano” al lado de las fábricas textiles, las trabajadoras de los almacenes permanecían de pie durante 10 horas o más, la mayoría tenía várices y problemas de columna. Y a pesar de esto, la patronal exigía siempre “sonrisa de oreja a oreja” al atender al público aun después de trabajar 11 horas seguidas.
Dieciséis días después del triunfo en General Motors, el sábado 27 de febrero de 1937 a las 11 de la mañana, las chicas de Woolworth empezaron la huelga. En 40 tiendas de Detroit las trabajadoras desalojaron a los clientes, cerraron las puertas y llamaron al gerente de personal para que escuchara las demandas: aumento de salario, horas extra, jornada semanal de 40 horas de trabajo, uniformes pagados por la empresa, pausa de refrigerio, descanso y reconocimiento del sindicato. Ninguna de las mujeres había estado afilada anteriormente a ningún sindicato.



Ella y nosotras

Las huelguistas de Woolworth cantaban una canción:
“Bárbara Hutton tiene plata, parlez vous.
Sabemos de dónde sale, parlez vous.
Nos esclavizan en Woolworth,
Lo que nos pagan es un crimen.
Hinky dinky parlez vous[4]

Bárbara Hutton era la heredera del imperio Woolworth. Personificaba la codicia y el despilfarro de la patronal, en un país donde millones no tenían trabajo, vivían de la ayuda estatal y pasaban hambre. Millonaria, engreída y ostentosa, veraneaba en París y anda cubierta de joyas mientras las chicas de Woolworth hacían horas extra para que haya comida en su mesa. 
Además de esta antipatía con “la heredera” (así le decían), existía mucho resentimiento con este gigante que aplastaba los pequeños comercios cada vez que se instalaba en una ciudad, aunque muchos compraban en Woolworth por sus precios bajos. Woolworth tenía 2.000 tiendas en Estados Unidos, Canadá y en Cuba, y 800 en Europa. Tenía 65.000 trabajadoras y trabajadores. El pilar de sus ganancias: prohibir los sindicatos. 
Los diarios cubrieron con curiosidad la huelga de las “chicas Woolworth”. Les decían “chicas” porque eran jóvenes y siempre estaban maquilladas, peinadas y bien vestidas (así lo exigía la empresa), daban el aspecto de chicas de clase media (blanca), la imagen por excelencia de la “chica bien”. Y por supuesto porque no las tomaban en serio.
Las huelguistas no eran ingenuas y usaron a su favor esta imagen llena de contradicciones. Todos los diarios resaltaban que no descuidaban su maquillaje y su aspecto durante la huelga, ellas a cambio utilizaban esa imagen como un escudo que las protegía de la represión y el desalojo (ninguna autoridad quería una tapa de diario con la policía apaleando a “chicas”). 
Chicas con experiencia

Las trabajadoras votan su comité de huelga el mismo 27 de febrero, liderado por Vita Terral y ponen en pie cuatro comisiones: comida, limpieza, salud y entretenimiento. Se preparaban para sostener una huelga el tiempo que hiciera falta. 
Cuando el gerente les dijo a las trabajadoras que recién discutirían sus demandas el lunes, decidieron que se quedaban todo el fin de semana en el almacén. Aunque la mayoría jamás había participado en una huelga sabían perfectamente que si se retiraban perdían la pulseada. De esta forma se ponía en funcionamiento la experiencia de clase: no habían hecho huelga antes pero habían visto cómo la ocupación fortalecía la demanda, entonces ocupaban el lugar de trabajo.
Desde que anunciaron la ocupación se empezaron a acercar familiares, amigos y trabajadores de otros sindicatos. El Sindicato de hoteles y restaurantes fue uno de los primeros en apoyar la medida. El sindicato de cocineros organizó la comida durante la ocupación y el sindicato de músicos de la ciudad les brindó entretenimiento gratis. También apoyó la huelga la UAW (automotrices), el sindicato más poderoso de la CIO, que donó dinero y se acercó con sus principales dirigentes. Hasta el representante local de la burocrática AFL tuvo que presentarse a prestar su apoyo.
Una de las comisiones que habían organizado era la de entretenimiento, que se encargaba de mantener la moral alta, puede sonar tonto hoy, pero muchas de las trabajadoras pasan su primera noche fuera de casa (era 1937, las mujeres no dormían fuera de su casa ¡nunca!) y muchas habían discutido con sus padres o sus novios por quedarse en la huelga.
Cuando llegó el lunes, la patronal no quiso negociar. Lo que más temía era reconocer un sindicato y perder así su ventaja comparativa. El sindicato era sinónimo de convenio, derechos y exigencias.
Las trabajadoras respondieron ocupando otro almacén en Detroit y amenazaron con extender la medida a otras ciudades. Empezaron las huelgas de solidaridad, el New York Union of Retail Clerks (sindicato de vendedores/as) expresó su apoyo, hubo varias acciones. 
La competencia, Kresge, más sensata y temerosa que Woolworth, aumentó el salario de sus trabajadores inmediatamente, y muchas cadenas siguieron su ejemplo con la esperanza de evitar huelgas.
Existía un peligro adicional: los sindicatos que agrupaba la CIO contaban en sus filas a militantes de izquierda, trotskistas, socialistas, de tradición combativa, y esto significaba no solo que empleaban métodos combativos, sino que no existía un muro entre la militancia sindical y política.Volviendo a las chicas Woolworth. La huelga terminó el 5 de marzo con un triunfo.
Las trabajadoras ganaron todas sus demandas, y consiguieron un convenio único para todas las tiendas en la ciudad. Pero el triunfo fue mucho más amplio, durante ese año se organizaron sindicatos en varias cadenas de comercio en todo el país. Cambiaron muchas cosas desde ese momento, se perdieron muchas conquistas, pero existen en varias ciudades de Estados Unidos potenciales “chicas Woolworth”, sin experiencia sindical pero con mucha disposición a pelear, sin nada que perder, y ya empezaron a levantar la cabeza.





[1] “Fastfood Nation. El precariado norteamericano va a la huelga” en Ideas de Izquierda 4, octubre 2013.
[2] Antes de General Motors, ya habían triunfado la huelga de los teamsters en Minneapolis de 1934 (dirigida por la joven Liga Comunista, que después sería el núcleo del SWP) y la de Auto-Lite en Minneapolis. En la huelga contra GM, la poderosa Brigada Auxiliar de Mujeres puso de en juego además el poder de las mujeres organizadas, ya no solamente para la difusión y todas las tareas de “retaguardia” (indispensables para ganar una huelga como la cocina, la enfermería, guardería, etc.), sino para participar directamente de las acciones como los piquetes, los enfrentamientos con la Guardia Nacional y la seguridad.
[3] El Congress of Industrial Organizations (Congreso de Organizaciones Industriales) fue fundada en 1935 por un grupo de sindicatos de la central sindical tradicional AFL, que proponía organizar a los obreros industriales. Impulsaba la afiliación de los afroamericanos (la AFL era de blancos) y organizaba acciones combativas, en sus filas había militantes de varias tendencias de izquierda, entre ellas trotskistas. Después de la guerra se aplicó una ley macartista que prohibía la presencia de militantes de izquierda en los sindicatos, esto debilitó mucho a la CIO. En 1955 finalmente se unificó con la AFL para formar la central AFL-CIO que existe hasta hoy, alejada de la tradición combativa.
[4] Hinky Dinky es una expresión para referirse a alguien del mal aspecto (acá utilizado irónicamente porque Hutton se vestía muy elegante y se cubría de joyas). El “parlez vous” es una burla referida a las vacaciones en Francia de Hutton y a la idea de que todo lo que es francés es elegante. 

3 comentarios:

Carlos Aliaga dijo...

Realmente una joya este articulo. Felicitaciones!

Carlos Aliaga dijo...

Muy buen blog. Felicitaciones.

Rompeteclas dijo...

Gracias, Carlos.