9/1/08

Obama 1 Clinton 1


Cuando todo parecía temblequear para los Clinton, llegó New Hampshire que incluyó hasta lágrimas de Hillary y ataques increíbles de su esposo Bill que tuvo la cara de piedra para sacar a relucir discusiones sobre la guerra, que aunque son reales, dan risa (para no decir otra cosa) si salen de la boca del señor ex-presidente.

El boom Obama no se volvió a ver en las urnas (aunque en realidad sí) como una victoria, pero ya es un hecho. Se ganó las principales editoriales y columnas de opinión (sin contar las tapas) de varios diarios muy importantes. La carrera se mantiene muy cerrada, y queda todo un camino por recorrer para los candidatos, que aunque hoy vomitan y vomitan discursos y pelean por ver quien es el/la que se acerca más a un restaurant de comidas rápidas o gana la simpatía de un sindicato, no son más que los candidatos de una de las alas del partido imperialista.

Pero es cierto que Obama despertó algo que no se vio tanto, o se expresó de otra forma en 2004 con el voto a Dean, mucho menos presentable que Obama. Es un hecho que hay hastío de establishment, y que aunque sea sólo de palabra hay sectores que quieren "cambio", lo quieren escuchar en la campaña, en los avisos, en todas partes. Y este fue, contra las predicciones de Mark Penn (jefe de campaña de Hillary y que seguramente ya esté mandando CV por las dudas) el eje de la campaña en las internas, y no la "experiencia" de la candidata Clinton.

Pero esta no sería ni la primera ni la última vez que las expectativas en el Partido Demócrata de los jóvenes, trabajadores, pobres, negros, latinos, se ven frustradas. Una piedra en el zapato del tamaño de un meteorito... para los/as millones que se movilizaron contra la guerra, para los latinos que pelean por sus derechos más elementales, por los obreros y obreras que mueven al monstruo imperialista.

Resta ver cómo sigue la interna, todavía remota de las elecciones generales, pero que marcarán sin dudas el pulso.

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